Taller: Liderazgo Ignaciano: Un Modo de Proceder
por Zandra Schiemann
El sábado 6 de junio se realizó por Zoom el taller “Liderazgo Ignaciano: Un Modo de Proceder”, facilitado por Selia Paludo, directora del Centro de Espiritualidad Ignaciana (CEI) de Chile. Este encuentro marcó el cierre de actividades de este año para nuestras Comunidades Hispanas Ignacianas.
Durante el taller, Selia nos acompañó en un recorrido profundo y sencillo por los elementos centrales del liderazgo ignaciano. Participaron cerca de 45 personas de nuestras comunidades hispanas (CHI), o que están finalizando sus Ejercicios Espirituales u otros programas. La dinámica combinó momentos de reflexión personal y trabajo en grupos, lo que permitió un intercambio muy valioso de experiencias y aprendizajes.
Contenidos principales del taller
1. Liderar desde dentro. Se destacó la importancia del autoconocimiento, la libertad interior y la capacidad de gestionar nuestros miedos y deseos para acompañar mejor a otros.
2. Una mirada ignaciana de la realidad. Ser ignaciano implica vivir con los ojos abiertos y el corazón despierto, reconociendo que somos colaboradores en una misión más grande y que Dios actúa en lo cotidiano.
3. Poder o Autoridad. Reflexionamos sobre la diferencia entre ejercer poder desde la posición que uno ocupa y ejercer autoridad desde la coherencia, el servicio y el acompañamiento.
4. El discernimiento como GPS. Selia presentó el discernimiento como una herramienta que integra razón y corazón para tomar decisiones sabias, buscando siempre el Magis.
5. Comunicación ignaciana. Se profundizó en tres actitudes clave para fortalecer vínculos y reducir conflictos:
Escucha activa
Presuposición (asumir la buena intención del otro)
Confianza plena
6. Las 3 Curas del liderazgo.
Cura Personalis: cuidar a la persona
Cura Corpus: cuidar al equipo
Cura Apostólica: cuidar la misión
7. El perfil del líder ignaciano Un liderazgo que integra cinco cualidades: consciente, competente, compasivo, contemplativo en la acción y comprometido.
En resumen, el taller nos recordó que el liderazgo ignaciano no busca que uno brille, sino crear espacios donde otros puedan crecer, servir y desplegar sus dones. Fue un cierre de año significativo, lleno de sentido y de comunidad.