Mujeres Ignacianas que nos inspiran
(Material elaborado y adaptado por la Oficina de Espiritualidad Ignaciana Provincia del Este de la Compañía de Jesús en los Estados Unidos)
Con gratitud cerramos este mes, en el que se conmemora el “Mes de la Mujer”, la serie Mujeres Ignacianas que nos inspiran, presentando la historia de una mujer cuyo camino ha dejado huella en muchas comunidades.
Su testimonio nos invita a seguir construyendo juntas una Iglesia más sinodal, más humana y más cercana al corazón de Dios.
Acompáñanos a conocer su historia. También allí puedes encontrar otras historias que nos han inspirado.
En su vida descubrimos a una mujer ignaciana que ha hecho de la escucha, el discernimiento y el acompañamiento un camino de servicio. Su historia, marcada por más de veinte años de misión pastoral, la formación de líderes comunitarias, la promoción de los Ejercicios Espirituales y una década como madre de acogida de niños en situación de vulnerabilidad, es un testimonio verdadero de lo que significa caminar con otros en una Iglesia que quiere ser cada vez más sinodal.
Este artículo nos invita a entrar en su historia, a dejarnos tocar por su testimonio y a reconocer, en ella, a tantas mujeres que sostienen, transforman y renuevan nuestras comunidades.
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Ibis, una mujer con profundas raíces cubanas, inspira porque abre espacios donde antes no los había, impulsa a mujeres que buscan servir desde su fe y acompaña procesos de sanación y crecimiento espiritual con una ternura firme y una sabiduría nacida de la experiencia.
Su liderazgo encarna la esencia de la espiritualidad ignaciana: ayudar a otros a descubrir cómo Dios actúa en sus vidas y animarlos a dar pasos valientes hacia adelante.
Por más de veinte años, Ibis Centeno ha trabajado en la Diócesis de Charlotte, NC, acompañando a comunidades hispanas desde la Pastoral Juvenil, la formación de líderes y la coordinación del Ministerio Hispano.
Su servicio nace de una experiencia espiritual profundamente transformadora: un retiro ignaciano donde descubrió “que Jesús quería ser mi amigo” y donde comenzó un camino de conversión que marcó toda su vida y le ayudó a descubrir su misión.
Desde entonces, Ibis ha dedicado su vida a promover los Ejercicios Espirituales, acompañar retiros, talleres y procesos de formación en parroquias, universidades y casas de retiro jesuitas. Graduada del programa Magis y directora espiritual por más de una década, ofrece los Ejercicios en la vida diaria, ayudando a muchas personas a discernir, sanar y encontrar a Dios en lo cotidiano.
El liderazgo que ella tiene, muestra una Iglesia sinodal, donde la escucha, el discernimiento y el caminar juntos son esenciales. Ha acompañado a comunidades diversas, incluyendo pueblos indígenas, aprendiendo a reconocer sus culturas, modos de proceder y lenguaje, porque, como ella misma dice, “cada comunidad tiene su cultura… y debemos ajustarnos a ella”.
Ibis reconoce y apoya el liderazgo femenino en la Iglesia. Ha visto cómo las mujeres sostienen la vida pastoral con sacrificio, creatividad y una espiritualidad puesta en práctica: “en casi todas las reuniones ministeriales hay un 80% de mujeres… son ellas las que están saliendo adelante no solo con el ministerio, sino con su familia”.
Su misión ha sido abrir espacios, formar líderes y acompañar a mujeres que, a pesar de encontrar puertas cerradas, siguen respondiendo con generosidad y fe.
Un capítulo profundamente humano de su vida es su experiencia como madre de acogida por más de diez años, recibiendo a 34 niños en situación de vulnerabilidad. Lo que comenzó como una búsqueda laboral se convirtió en una escuela de compasión: “aprendí que yo no estaba salvando a nadie… estaba ofreciendo un lugar seguro”.
Esa experiencia marcó su comprensión del cuidado, la dignidad humana y la misión de sanar heridas, valores que hoy forman parte de su liderazgo pastoral.
Desde esa experiencia tan humana se entiende mejor la historia de Ibis: una mujer que ha sabido discernir, escuchar y responder; una mujer ignaciana que inspira porque abre caminos donde otros ven límites, que forma líderes donde otros ven necesidad y que acompaña con una fe que se hace vida, comunidad y servicio.
Su trayectoria, marcada por la promoción de los Ejercicios Espirituales, la formación de mujeres líderes, el acompañamiento a comunidades diversas y una década como madre de acogida, muestra una espiritualidad vivida que transforma realidades.
Ibis nos recuerda que el liderazgo ignaciano no se impone, se teje con paciencia, se cultiva escuchando y se sostiene con la confianza de que Dios actúa en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo que parece invisible.
Su vida es una invitación a seguir caminando juntas, a abrir espacios donde otros solo ven obstáculos y a creer que, cuando una mujer se levanta con fe y una confianza profunda en Dios, toda una comunidad encuentra nuevos horizontes.
Mujeres que acompañan, forman y abren caminos: liderazgo ignaciano que transforma comunidades.
Un testimonio de liderazgo, discernimiento y acompañamiento que impulsa a otras mujeres a caminar con libertad y esperanza.
Entrevista a Ibis Centeno.
Con una profunda experiencia en la Espiritualidad Ignaciana, la corresponsabilidad y la catequesis, incluyendo sus años en la Colaborativa Jesuita apoyando el Ministerio Hispano, Ibis Centeno es una voz que acompaña, forma y abre caminos para otras mujeres.
Autora destacada y facilitadora de procesos grupales, Pilar nos invita, con su vida y su palabra, a mirar la misión desde las periferias, a escuchar la voz de las mujeres y a dejarnos transformar por un liderazgo que nace del encuentro con Jesús. Entre sus obras más significativas está “Religiosidad Popular con Rostro Femenino y Sinodalidad”, un libro que muestra cómo la religiosidad popular sostiene una Iglesia más viva, participativa y sinodal.
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En la Iglesia de hoy, marcada por búsquedas profundas de renovación, justicia y participación, el liderazgo femenino surge no como una novedad, sino como una realidad profundamente arraigada y apenas ahora reconocida.
La trayectoria de la Dra. María del Pilar Silveira, teóloga uruguaya, misionera y formadora de líderes en América Latina y Estados Unidos, ofrece una ventana privilegiada para comprender cómo la espiritualidad ignaciana impulsa a las mujeres a ocupar espacios de discernimiento, corresponsabilidad y participación en la misión evangelizadora de la Iglesia.
Su historia personal revela cómo Dios va tejiendo un liderazgo desde lo pequeño, lo cotidiano y lo profundamente humano.
Raíces que marcan una vocación
Desde sus raíces rurales en Uruguay, donde su fe se forjó “en la experiencia de personas que viven en el campo, de una fe transmitida por mi abuela y por mi madre”, hasta su trabajo con jóvenes, comunidades vulnerables y mujeres migrantes, María del Pilar Silveira ha encarnado un liderazgo que nace del encuentro con Dios y se convierte en servicio concreto.
Pilar reconoce que todo comenzó con una espiritualidad sencilla y profunda: desde pequeña cultivó esa fe a través de rezar del Rosario y de las imágenes de María.
Su infancia transcurrió en una escuela rural a la que llegaba después de caminar varios kilómetros con sus hermanos, esperando que algún autobús o vecino que pasara por la ruta los acercara. Más tarde, a los ocho años, ingresó a un colegio salesiano que marcó profundamente su espiritualidad y su manera de entender el servicio.
Allí descubrió el amor por los jóvenes y el deseo de entregarse a los demás. Desde los doce años participó en misiones, acompañando a pequeñas comunidades, jóvenes y niños.
Con el tiempo, ya en Montevideo (Uruguay), comenzó estudios de trabajo social durante tres años y luego un año de derecho. Sin embargo, algo en su interior seguía inquietándola. No se veía únicamente formando una familia, sentía un llamado más amplio, un deseo profundo de “hacer algo grande por los demás y en especial por las mujeres”.
Ese llamado se clarificó cuando, siendo universitaria, fue invitada a un retiro. Allí vivió una experiencia fuerte de Dios que marcó su vida y su vocación para siempre.
El camino de Pilar no solo muestra su llamado, sino que refleja lo que tantas mujeres han vivido de manera silenciosa en la Iglesia durante décadas.
Un liderazgo que siempre estuvo, pero que ahora se hace visible
Pilar lo expresa con claridad: el liderazgo femenino en la Iglesia no es una moda ni una concesión reciente. Ha estado presente, aunque muchas veces poco visible. Hoy, gracias al proceso sinodal impulsado por el Papa Francisco y asumido también por la Compañía de Jesús, se abren espacios para reconocerlo y fortalecerlo.
Para ella, el momento clave es claro: la voz de las mujeres debe tener el mismo valor en los procesos de discernimiento y toma de decisiones.
No se trata solo de participar en la acción pastoral, donde las mujeres ya sostienen gran parte de la vida eclesial, sino de ser escuchadas y consideradas en la orientación de la misión. La sinodalidad, en este sentido, no es un eslogan, sino un cambio de mentalidad y de estructuras.
Empoderamiento desde la espiritualidad ignaciana
A lo largo de su labor pastoral, Pilar ha acompañado procesos de formación política, ciudadana y espiritual para mujeres en Venezuela, Estados Unidos y otros países. Ha visto cómo la espiritualidad ignaciana, con su énfasis en la libertad interior, el discernimiento y la acción transformadora, se convierte en una herramienta poderosa para que las mujeres reconozcan su dignidad, su voz y su capacidad de impacto.
Ella misma lo resume así: “Primero tenemos que valorarnos nosotras mismas… reconciliarnos con nuestro ser femenino, con nuestro aporte con lo que somos y con lo que valemos como mujeres”.
Este empoderamiento no es individualista. Nace de la experiencia de Dios y se orienta al servicio: acompañar a madres en duelo, sostener a migrantes, organizar redes de solidaridad, impulsar proyectos comunitarios y promover derechos y deberes ciudadanos. Es un liderazgo que transforma realidades desde abajo, desde lo cotidiano, desde lo que duele.
Desafíos que aún persisten
Pilar reconoce que muchas mujeres todavía no se atreven a hacer oír su voz. Las raíces culturales del patriarcado, la idealización del sacerdote como última autoridad y la falta de espacios reales de corresponsabilidad siguen siendo obstáculos.
Pero también señala que la transformación comienza en la conciencia personal: reconocer la libertad que el bautismo nos regala, asumir la responsabilidad de discernir, dejar de delegar la propia voz, caminar juntas, sin rivalidades y fortaleciendo la comunidad.
La sinodalidad exige una conversión profunda: espiritual, cultural y estructural.
Soñar con una Iglesia donde mujeres y hombres lideren juntos
El sueño de Pilar es claro: una Iglesia donde mujeres y varones compartan responsabilidades, autoridad y misión, donde las estructuras se revisen para abrir espacios reales, donde la experiencia pastoral y comunitaria inspire nuevas formas de organización.
No se trata solo de debatir el acceso de las mujeres al sacerdocio, tema que ella reconoce complejo y aún distante, sino de reconocer que hay un amplio espacio apostólico donde las mujeres ya están liderando con creatividad, competencia, responsabilidad y espiritualidad.
Las experiencias exitosas en colegios, parroquias, centros sociales, comunidades indígenas y proyectos de frontera muestran que este camino es posible y fecundo.
Un liderazgo que nace del encuentro con Jesús
Para Pilar, el liderazgo ignaciano, especialmente femenino, se resume en una frase que la ha acompañado toda su vida:
“¿En qué puedo amar y servir más?”
Ese es el corazón de la misión: encontrarse cada día con Jesús en la oración, escuchar su Palabra, discernir con libertad, actuar con valentía, caminar con otros y transformar la realidad desde la compasión y la justicia.
El liderazgo femenino en una Iglesia sinodal: cuando la voz de las mujeres abre camino. Entrevista a la Dra. María del Pilar Silveira.
María del Pilar Silveira es una de esas mujeres cuya vida se convierte en testimonio vivo de lo que significa formar, acompañar y transformar desde el corazón de la espiritualidad ignaciana. Teóloga uruguaya de profunda sensibilidad pastoral, Pilar ha dedicado décadas a cultivar líderes en distintos continentes, integrando fe, discernimiento y compromiso social.
Su trayectoria académica —que abarca desde la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá hasta la Gregoriana de Roma— se complementa con una vasta experiencia en formación comunitaria, liderazgo social y acompañamiento espiritual en lugares como Venezuela y Estados Unidos.
La entrevista completa vale la pena: es luminosa, realista y profundamente espiritual. Te deja con deseo de más… y con ganas de seguir caminando. Aqui la puedes leer en inglés - Hope Has a Woman’s Face: A Prophetic Look at the Church Today | Interview with María Lía Zervino - y en Español - La esperanza tiene rostro femenino: una mirada profética sobre la Iglesia actual | Entrevista a Mar
Te invitamos a seguir visitando esta sección y descubrir a otras mujeres ignacianas que nos inspiran con sus ministerios y su carisma.
La esperanza tiene rostro femenino: una mirada profética sobre la iglesia actual. Entrevista a María Lía Zervino
María Lía Zervino nos ofrece una mirada profunda y esperanzadora sobre la Iglesia de hoy. A partir de su experiencia acompañando a tantas “discípulas invisibles”, muestra cómo las mujeres —en silencio, en las periferias, en lo cotidiano— sostienen la misión con una belleza que nos recuerda la presencia de María al pie de la cruz.
Con un corazón muy ignaciano, la doctora Zervino invita a reconocer, agradecer y dar voz a estas mujeres que encarnan la ternura, la misericordia y la fidelidad que la Iglesia necesita para avanzar hacia una verdadera sinodalidad. Su testimonio es una llamada a la conversión de nuestras relaciones y un recordatorio de que la esperanza tiene rostro femenino.
2025
Este mes de marzo se celebra a nivel mundial el “Mes de la historia de la mujer”. Queremos continuar con la serie que iniciamos el año pasado, “Mujeres Ignacianas que nos inspiran”, reconociendo a mujeres ignacianas que con su ejemplo y dedicación nos inspiran.
Ellas trabajan en la promoción de la Espiritualidad Ignaciana, facilitando los Ejercicios Espirituales de San Ignacio y en la formación de acompañantes espirituales en español.
Visite esta sección y conozca más de sus ministerios y carisma ignaciano.
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Mi Camino de Enamoramiento con la Espiritualidad Ignaciana
Coordinadora Comunidad Hispana Ignaciana en la Parroquia de St. Antonio, Long Island, NY
“Mi encuentro con la Espiritualidad Ignaciana ha sido un verdadero regalo de Dios, un camino que comenzó de manera inesperada, pero que con el tiempo se ha convertido en la esencia de mi vida espiritual.
Todo inició en el año 2006, cuando me mudé ha Oceanside, NY, y mi nueva parroquia resultó ser jesuita. Al principio, sin saberlo, fui entrando en contacto con una forma de vivir la fe que me llamaba profundamente. Había algo especial en su manera de hablar de Dios, en su énfasis en la oración, el discernimiento y el encuentro con Cristo en lo cotidiano.
Con el tiempo, mi deseo de profundizar en esta espiritualidad creció. Fue así como en el año 2019, hice la Anotación 19 de los Ejercicios Espirituales, acompañada por el padre Donald Gannon, S.J. Durante este proceso, descubrí una manera más íntima y personal de relacionarme con Dios, aprendiendo a encontrarlo en todas las cosas y a vivir con una mayor libertad interior para hacer su voluntad.
Mi crecimiento espiritual no se ha dado en soledad. Las Comunidades Hispanas Ignacianas han sido clave en este proceso. A través de ellas, he podido participar en los programas que ofrece el Ministerio Hispano, como son la Escuela de Espiritualidad Ignaciana, retiros en silencio, Ejercicios Espirituales y formación de liderazgo, lo que ha fortalecido mi fe y me ha permitido compartir esta riqueza con otros.
Uno de los momentos más significativos en este caminar fue en 2023-2024, cuando tuve la gracia de vivir los Ejercicios Espirituales con el Ministerio Hispano y el Centro de Espiritualidad Ignaciana Casa Kino. Esta experiencia me ayudó a afianzar mi llamado a servir, a profundizar en la oración y a discernir más claramente la presencia de Dios en mi vida. Hoy, Dios ha querido que continúe mi caminar por lo que me estoy formando como Acompañante Espiritual en la misma Casa Kino.
Poco a poco he ido entendiendo el fin para el cual fui creada: "Alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor." Esta certeza ha llenado mi corazón de una gran paz y propósito. Hoy, siento con fuerzaque Dios me llama a ayudar a otros a conocerlo, a compartir con ellos la alegría y laprofundidad de esta espiritualidad que ha transformado mi vida.
Mi camino con la Espiritualidad Ignaciana sigue en marcha, con el deseo de seguir creciendo en el amor de Dios y en el servicio a los demás, confiando plenamente en que Él sigue guiando mis pasos, iluminando mi camino y llamándome a una entrega cada vez más plena y generosa”.
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Un Camino de Fe y Servicio: Buscando cómo compartir la Fe
Coordinadora Comunidad Hispana Ignaciana de la parroquia de Ntra. Señora de la Presentación y Ntra. Señora de la Merced en Brooklyn, NY
“Soy puertorriqueña y llegué a los Estados Unidos cuando tenía 17 años. Actualmente soy la coordinadora de la Comunidad Hispana Ignaciana (CHI) de la Parroquia de Nuestra Señora de la Presentación y Ntra. Señora de La Merced.
Hace aproximadamente seis años nuestra iglesia recibió la visita de los padres jesuitas, y fue en ese momento cuando comenzó mi camino con la Espiritualidad Ignaciana. Me cautivó profundamente la vida de San Ignacio y su perseverancia.
Durante más de 1 año empezamos a participar en los programas de formación del Ministerio Hispano de la Provincia del Este y como resultado, se creó la Comunidad Hispana Ignaciana.
En una de las reuniones de nuestro grupo, surgió la idea de compartir lo que vivíamos en las reuniones de la Comunidad Hispana Ignaciana. Gracias al apoyo del padre Jack Fagan, SJ, organizamos varios "Mini-Retiros" para toda la comunidad parroquial, llevándolos a cabo al final de las misas dominicales.
Estos retiros seguían un formato similar al de nuestras reuniones regulares, pero adaptados para ser más breve y accesible. Nosotros mismos compartíamos con otros lo que habíamos aprendido y vivido en la CHI. Este modelo incluso fue adoptado por otras comunidades, quienes lo ajustaron a sus propias necesidades y contextos.
Además, hemos tenido la oportunidad de participar en la formación ofrecida por el Ministerio Hispano de la Oficina de Espiritualidad Ignaciana, así como en sus grupos de Conversación Espiritual, Retiros y Conferencias Ignacianas. Estas experiencias nos han permitido profundizar en nuestro conocimiento de la Espiritualidad Ignaciana y en la manera de integrarla en nuestra vida diaria”.
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Mi camino con las Comunidades Hispanas Ignacianas
Coordinadora CHI de la parroquia de Ntra. Señora de la Asunción y Monte Carmelo en Staten Island, NY
“Soy mexicana y llegué a este país hace más de 22 años. Soy esposa, madre de cuatro hijos, y por más de dos décadas he pertenecido a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y Monte Carmelo en Staten Island, NY.
Mi primera experiencia con la Espiritualidad Ignaciana ocurrió en 2009, gracias a mi párroco, el padre Hernán Paredes, SJ. Sin embargo, fue en 2019 cuando comencé a formar parte del programa de las Comunidades Hispanas Ignacianas (CHI), algo que, para la gloria de Dios, marcó un nuevo capítulo en mi vida de fe.
Todo empezó cuando, participando en retiros y jornadas en mi parroquia, recibí una invitación de uno de los líderes parroquiales para asistir a sesiones de formación y preparación de guías en la sede de la Provincia de los Jesuitas en Nueva York. Concluidas estas sesiones, se me encomendó la coordinación de dos comunidades en mi parroquia: una en español y otra en mixteco. Conté con el apoyo de dos guías capacitados junto a mí, Maribel Mejía y Andrés Fabián Margarito.
Desde entonces, me convertí en enlace de las CHI con la Oficina de Espiritualidad Ignaciana. Mi labor incluye recibir y compartir información sobre programas y eventos, así como organizar y guiar las reuniones de la comunidad.
Como comunidad formada, nuestro trabajo en la parroquia se centra en el servicio. Participamos en distintos programas, incluyendo la misa de los miércoles a las 7 p. m., en la que cada miembro de la CHI tiene un rol específico. Además, participamos activamente en los programas de formación del Ministerio Hispano, Grupos de Conversación Espiritual, retiros, eventos en línea y algunos de nosotros incluso en la Escuela de Espiritualidad Ignaciana y en el programa de Ejercicios Espirituales vía Zoom con el Centro de Espiritualidad Ignaciana Casa Kino.
Gracias a las oportunidades que ofrece la Oficina de Espiritualidad Ignaciana, hemos podido conectar con personas de otros estados, compartiendo experiencias y aprendiendo de sus formas de vivir la fe, lo cual ha sido profundamente inspirador.
Para mí, ser parte de las CHI ha sido una gran bendición. Tuve el honor de conocer al padre Arturo Sosa, SJ, Superior General de los Jesuitas, y de participar en los Ejercicios Espirituales vía Zoom con el padre Jorge Ochoa, SJ. También colaboré en la grabación del Examen Diario de San Ignacio guiado, un recurso que ahora se utiliza para formar a otros como guías de las Comunidades Hispanas Ignacianas.
Como esposa y madre, encuentro en la Espiritualidad Ignaciana la mejor opción dentro de la Iglesia para vivir mi fe. Gracias a Dios, a la Oficina de Espiritualidad Ignaciana y al programa de las CHI, he aprendido a vivir el modo de proceder que San Ignacio nos dejó como legado, un camino de servicio, aprendizaje y amor hacia los demás”.
Coordinadoras de las Comunidades Hispanas Ignacianas (CHI)
Líderes fortaleciendo su fe y la de sus comunidades
Estas mujeres, líderes en sus parroquias, se han comprometido con las Comunidades Hispanas Ignacianas (CHI) y han dedicado más de tres años a formarse integralmente en Espiritualidad Ignaciana, liderazgo, manejo de grupos y comunicación.
Este compromiso, unido a su pasión por servir, ha dado como fruto Comunidades Hispanas Ignacianas activas en sus parroquias. Estas comunidades se reúnen al menos una vez al mes para orar, tener una Conversación Espiritual sobre un tema específico y, lo más importante, practicar su fe en acciones concretas que impactan a su entorno.
Si usted está interesado(a) en conocer sobre el programa de las Comunidades Hispanas Ignacianas (CHI), contáctenos: info@ministeriohispanoignaciano.org.
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Un Encuentro con Dios a Través de las Comunidades Hispanas Ignacianas
Coordinadora Comunidad Hispana Ignaciana en la Parroquia de St Aedan, Jersey City NJ.
“Nací en Rockford, Illinois, Estados Unidos, pero decidí trasladarme a Nueva Jersey con la esperanza de dejar atrás una vida marcada por la soledad y el abandono. En mi primer día allí, conocí a un caballero en un diner, quien, de manera inesperada, me ofreció un empleo. Jamás habría imaginado que aquella sencilla conversación transformaría mi vida. Sus relatos y la forma en que cuidaba y apoyaba a sus empleados despertaron en mí una profunda pasión por ayudar a los demás.
En mi parroquia, el Padre Rocco Danzi, SJ llevaba tiempo invitando a la comunidad a participar en el programa de las Comunidades Hispanas Ignacianas (CHI). Sin embargo, muchos rechazaban la idea, afirmando que no tenían tiempo o interés. Pero cuando él me habló del programa, me di cuenta de que sus palabras resonaban profundamente con mis creencias y con lo que ya estaba viviendo, según lo que le había compartido sobre mi historia.
Al principio, mi respuesta fue querer decir que no. Estaba atravesando un proceso de duelo tras la pérdida de mi esposo y no sabía cómo podría asumir más responsabilidades en mi vida. Sin embargo, cada vez que le pedía a Dios fortaleza para superar mi tristeza y depresión, algo increíble sucedía: recibía llamadas invitándome a reunirme con Zandra Schiemann de la Oficina de Espiritualidad Ignaciana de la Provincia del Este de los Jesuitas.
Sin saberlo, Dios estaba hablándome a través de estas experiencias. Me estaba mostrando que no estaba sola y que había un camino de aprendizaje y crecimiento esperándome. Todo lo que había aprendido de aquel hombre en el diner, sus actos desinteresados y su generosidad, ahora me inspiraban a hacer más.
Cada vez que pensaba que solo asistiría a una reunión más o que escucharía una charla más, algo en mi interior me animaba a continuar. Hoy, en cada programa en el que participo, descubro el propósito que tiene cada persona que llega a mi vida. En los rostros de quienes encuentro a lo largo del camino, veo reflejado a Jesús.
Antes, me costaba comprender cuando alguien decía que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Mi vida, llena de altibajos y tragedias, hacía difícil creerlo. Pero ahora entiendo que mi propósito es tender una mano a aquellos que, como yo, enfrentan dificultades para escuchar y sentir a Dios en sus vidas.
Hoy tengo la certeza de que Dios se manifiesta cuando amamos y servimos a los demás, tal como Jesús lo hizo con nosotros. Y estoy segura de que, sin las Comunidades Hispanas Ignacianas y los programas del Ministerio Hispano de la
Provincia del Este, no habría aprendido a ver a Dios en quienes me rodean, especialmente en aquellos que, al igual que yo en algún momento, enfrentan retos y dudas en su fe”.
Rita Rodríguez
Un Camino de Fe: “Descubriendo la Espiritualidad Ignaciana en Mi Vida"
Nació en Cuba y desde muy joven la Espiritualidad Ignaciana ha estado presente en su vida. Actualmente es la Coordinadora de la Comunidad Hispana Ignaciana (CHI) de la Parroquia de San Ignacio en Chestnut Hill, MA.
Hoy, la Espiritualidad Ignaciana guía su manera de estar en el mundo, motivándola a seguir creciendo en su relación con Dios y a ayudar a otros a hacer lo mismo.
Estudió contabilidad en la Escuela de Negocios en Puerto Rico, pensando que esa sería su manera de ganarse la vida. Al trasladarse a Nueva York, un profesor de economía la animó a continuar sus estudios, obteniendo en NYU un Master y PhD en Economía.
Se desempeñó como Senior Fellow en el Woodstock Theological Center de la Universidad de Georgetown durante 10 años, trabajó durante 17 años en el Gobierno Federal en Washington y enseñó en una universidad en Boston durante una década. Rita fue la primera mujer, profesora en la Escuela de Negocios de Harvard University.
Rita formó parte del diseño inicial del programa de las Comunidades Hispanas Ignacianas (CHI). Actualmente, se desempeña como Coordinadora de la Comunidad Hispana Ignaciana en la Parroquia de San Ignacio, en Boston, MA, donde, como voluntaria, también lidera el Comité de Inmigración. Además, trabaja de manera independiente como Directora Espiritual, lo que le ha permitido profundizar en la riqueza de la Espiritualidad Ignaciana y compartirla con aquellos que desean vivir su fe de manera cotidiana y fortalecer su relación con Dios.
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“Nací en Cuba y vine a los Estados Unidos a los 16 años. Actualmente vivo en Boston y soy parte de la parroquia jesuita de San Ignacio en Chestnut Hill, MA.
Mi camino en la Espiritualidad Ignaciana comenzó de manera casi inadvertida. Durante mi infancia en el colegio, los retiros espirituales, dirigidos por sacerdotes jesuitas, marcaron mis primeros pasos en esta espiritualidad, aunque en ese entonces no era consciente de su significado. Años después, ya trabajando con los jesuitas y conversando sobre retiros, me di cuenta de que esos momentos estaban profundamente conectados con los Ejercicios Espirituales y la pedagogía ignaciana.
La Espiritualidad Ignaciana ha estado presente en mi vida de forma constante, revelándose poco a poco con el paso de los años. En la universidad en Puerto Rico, tuve un sacerdote jesuita como confesor, lo que continuó fortaleciendo este vínculo. Más tarde, mi trabajo con los jesuitas en Washington solidificó aún más mi compromiso con esta forma de vida.
Para mí, lo central en mi vida ha sido la fe y la Espiritualidad Ignaciana, que me inspira a profundizar cada día. Esta espiritualidad, que se vive en lo cotidiano, resuena profundamente conmigo porque encuentra a Dios en las experiencias diarias: en el trabajo, en los desafíos, y en los actos de bondad y compasión. Es una manera de acercarme a Dios que no solo enriquece mi vida, sino que me permite vivir mi fe de forma tangible y auténtica.
Mi participación en las Comunidades Hispanas Ignacianas (CHI) ha sido el paso más reciente en este camino. Este proyecto maravilloso lleva la Espiritualidad Ignaciana a comunidades que, como yo en mis inicios, quizás no han tenido la oportunidad de descubrir esta riqueza. Las CHI brindan un espacio para encontrar a Dios en la vida diaria, orando, conversando y poniendo la fe en acción.
En cuanto a mi formación, estudié hasta el bachillerato en Cuba y luego contabilidad en la Escuela de Negocios, pensando que esa sería mi manera de ganarme la vida. Al llegar a Nueva York, un profesor de economía me animó a continuar mis estudios, lo que me llevó a completar una licenciatura en Economía, luego un máster y finalmente un doctorado en Finanzas Internacionales. También fui profesora universitaria durante 10 años, enseñando a estudiantes de maestría en la universidad en Washington.
Si pudiera dar un consejo a alguien que desee conocer la Espiritualidad Ignaciana, sería este: la mejor manera de aprender es encontrando un grupo que practique la oración de estilo ignaciano. Las Comunidades Hispanas Ignacianas son un ejemplo perfecto de cómo, a través de la práctica, se aprende a rezar y vivir esta espiritualidad en lo cotidiano”.
Sandra Corona Ph.D
Compartiendo la Espiritualidad Ignaciana a través de los Ejercicios Espirituales y la formación de Acompañantes
Co-fundadora de Casa Kino, Centro de Espiritualidad Ignaciana, coordinadora de los programas de formación inicial y avanzada de Acompañantes Espirituales en español y facilita, junto con otros, Ejercicios Espirituales en línea.
Sandra tiene un Doctorado en Ciencias de la Educación, en IBERO Tijuana México, una Maestría en Educación Bilingüe Transcultural, en National University, USA. Y además es licenciada en Psicología Educativa, en ITESO, Guadalajara, México.
Esta vasta experiencia le ha permitido diseñar programas de formación y de Ejercicios ofrecidos en colaboración con jesuitas de Estados Unidos, México, España y Sudamérica.
El Ministerio Hispano Ignaciano de la Provincia del Este, con la valiosa ayuda de Casa Kino, ha facilitado en español y en línea en los últimos dos años, Ejercicios Espirituales a más de 110 personas inmigrantes que viven en los Estados Unidos. El programa prevé que cada ejercitante, tenga un acompañante espiritual formado y supervisado por Casa Kino.
Si usted está interesado(a) en hacer los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola en Español y vive en los Estados Unidos, contáctenos: info@ministeriohispanoignaciano.org.
Margaret Silf
El Examen: una ventana a los sentimientos
Esta gran escritora y conferencista, nació en el Reino Unido y se convirtió al catolicismo a la edad de 20 años.
Más adelante descubrió, después de haber estudiado con los jesuitas, que su fe “había cobrado vida”. Se dedicó a dar a conocer a otros la Espiritualidad Ignaciana a través de sus escritos y liderando Retiros Ignacianos.
Después de unos años, Margaret dejó su profesión de editora técnica para la industria de la informática y se dedicó por completo a la escritura creativa.
Sus escritos brotan de la oración personal y, mostrando su propio camino con Dios, hace accesible la Espiritualidad Ignaciana a personas sin formación teológica.
Entre sus muchos libros podemos conseguir en español: “En Compañía de Cristo” y “Cien Cuentos Para Alcanzar la Sabiduría”.
En el siguiente enlace encontrará más de su vida: Heroes of the Ignatian Tradition: Margaret Silf.
Hermana Dolores Aleixandre, RSCJ
Creadora de espacios para la mujer en la Iglesia
Esta religiosa del Sagrado Corazón, es licenciada en Biblia y Teología, además de haber sido profesora de Sagrada Escritura en la Universidad Jesuita de Comillas en Madrid, España.
Ha escrito un sinnúmero de libros y ha dedicado su vida a dar Ejercicios Espirituales, retiros y conferencias sobre temas bíblicos y de espiritualidad. Entre sus publicaciones se destacan: “Cinco Paisajes de la Pascua”, “Contar a Jesús”, “La Contemplación para Alcanzar el Amor”, etc.
La hermana hoy vive en una comunidad que tiene su congregación en un barrio de Madrid. Se dedica a dar acompañamiento a personas que hacen los Ejercicios Espirituales de San Ignacio y a trabajar en una Asociación de ayuda a inmigrantes.
En los siguientes enlaces encontrará más de su vida: Religiosas del Sagrado Corazón.
Entrevista de Religión Digital a la Hermana Dolores
Hermana Norma Pimentel, MJ
Una luz para los migrantes en la frontera de los Estados Unidos
Conocida como “la monja o el ángel de los migrantes”. Esta religiosa americana, de origen mexicano, ha dedicado su vida y obra a ayudar y defender a las miles de personas que llegan a la frontera de los Estados Unidos en busca de un futuro esperanzador para ellos y sus familias.
La Hermana Norma ha sido galardonada con muchos premios por su labor en Caridades Católicas del Río Grande en Brownsville, Texas. Fue reconocida en un mensaje público del Papa Francisco por su trabajo inspirador con los inmigrantes. Por esto mismo, también se le conoce como “la religiosa favorita del Santo Padre”.
Mensaje público del Papa Francisco
En los siguientes enlaces encontrará más de la Hermana Norma Pimentel, MJ: The Valley Catholic en Español (Diócesis Católica de San José, CA)
Hermana Norma Pimentel, una vida dedicada a los inmigrantes - Noticias Telemundo
Le invitamos a que aprenda más sobre una de las cuatro Preferencias Apostólicas Universales de los Jesuitas, Caminar con los Excluidos, en el siguiente enlace: Caminar con los excluidos.
Mama Antula
Primera Santa Argentina
El pasado domingo 11 de febrero, 2024, el Papa Francisco presidió la Misa de Canonización de la Beata María Antonia de San José de Paz, también conocida como “Mama Antula” (en lengua quichua), convirtiéndola en la primera santa de Argentina.
Esta laica consagrada y fundadora de las Hijas del Divino Salvador, nació en Argentina en 1760 y desde muy temprana edad estuvo colaborando con los Jesuitas en tareas auxiliares en el acompañamiento de los Ejercicios Espirituales.
Más adelante, en 1780, después de sortear miles de dificultades, obtuvo el permiso para dar los Ejercicios Espirituales a un grupo de 20 personas.
Su apostolado fue creciendo de tal manera que llegó a dar los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola a más de quince mil personas sin que estas tuvieran que pagar un solo centavo. Mama Antula buscaba siempre, de manera muy particular, el apoyo de otros para cubrir los gastos de alojamiento y alimentación de los ejercitantes.