“Así me ve Dios: Renacer por dentro”
Jornada de Oración y Reflexión para Madres
Oficina de Espiritualidad Ignaciana – Escuela San Ignacio, Bronx, NY
por Zandra Schiemann
El pasado sábado 23 de mayo, la Escuela San Ignacio del Bronx, organizada por Alec Hufford, SJ, y en colaboración con el Ministerio Hispano de la Oficina de Espiritualidad Ignaciana, llevó a cabo una hermosa Jornada de Oración y Reflexión en la que participaron 20 madres de los niños de la escuela.
La jornada coincidió con el cierre del tiempo Pascual y con la víspera de Pentecostés, un momento ideal para renovar la vida interior y abrirse a la luz del Espíritu.
El propósito fue regalar a las madres un espacio de oración, descanso interior y encuentro con Dios, donde pudieran reconocerse como Él las ve: amadas, sostenidas y llamadas a renacer desde dentro, a la luz de la Pascua y de la espiritualidad ignaciana.
Durante todo el encuentro contamos con el valioso apoyo de Alicia Angles, coordinadora de la Comunidad Hispana Ignaciana de St. Aedan (NJ), y de Sara Bermúdez, estudiante de artes plásticas en Nueva York, quienes colaboraron con dedicación en cada dinámica y en la preparación de los materiales creativos.
Las madres iniciaron con la dinámica “Entre Marta y María: Servir y Ser Amada”, donde reflexionaron sobre dos ideas fundamentales: que Jesús no solo ve lo que hacen, sino quiénes son, y que no son solo quienes sostienen, sino también quienes merecen ser sostenidas. Después, escribieron en dos tarjetas: la de Marta, “lo que suelto”, y la de María, “lo que guardo”.
Más adelante vivieron un ejercicio de reflexión personal “Así me ve Dios”, un momento profundo con un espejo y una tercera tarjeta para escribir: “Hoy me veo como…”. La guía de oración que recibieron, las ayudó a mirarse con el mismo amor y ternura con que Dios nos mira, recordándoles que “las heridas no nos definen y la luz de cada una tampoco se apaga.”
La última dinámica, “El Bolso Pascual: lo que doy y lo que necesito recibir”, invitó a reconocer que lo que cada madre da cada día es sagrado, pero que este espacio era para recibir vida nueva. Decoraron cada una un bolso especial donde guardaron sus cuatro tarjetas: Lo que suelto, lo que guardo, Hoy me veo como… y la última que recibieron, “Dios camina conmigo”.
El encuentro continuó con la misa celebrada por el Padre Jack Fagan, SJ. Durante la homilía, las madres compartieron espontáneamente cuánto les había significado la jornada. Muchas expresaron que volvieron a comprender la importancia de sus vidas y cuánto las quiere Dios. Varias dijeron que, al mirarse con sinceridad, descubrieron que sus heridas no pesan más que los dones que Dios les ha dado para hoy y para el futuro.
La jornada concluyó con un almuerzo compartido con las familias, celebrando la vida, la comunidad y la luz que Dios renueva en cada una, justo en la víspera de Pentecostés.
Fue un encuentro lleno de ternura, profundidad y esperanza para las madres y de agradecimiento al programa de las Comunidades Hispanas Ignacianas que las ha venido acompañando en su camino espiritual.