Oramos con el Papa León XIV por los niños con enfermedades incurables

Señor Jesús,
que acogiste a los pequeños en tus brazos y los bendijiste con ternura,
hoy te presentamos a los niños que viven con enfermedades incurables.

Sus cuerpos frágiles son signo de tu presencia,
y sus sonrisas, aun en medio del dolor, son testimonio de tu Reino.

Te pedimos, Señor, que nunca les falte la atención médica adecuada,
un cuidado humano y compasivo,
y el apoyo de una comunidad que los acompañe con amor.

Sostén a sus familias en la esperanza,
en medio del cansancio y la incertidumbre,
y haz de ellas testigos de una fe que se fortalece en la prueba.

Bendice las manos de médicos, enfermeras y cuidadores,
para que su trabajo sea siempre expresión de una compasión activa.
Que tu Espíritu los ilumine en cada decisión difícil
y les conceda paciencia y ternura para servir con dignidad.

Señor, enséñanos a reconocer tu rostro en cada niño que sufre.

Que su vulnerabilidad despierte nuestra compasión
y nos impulse a cuidar, acompañar y amar
con gestos concretos de solidaridad.

Haznos una Iglesia que,
animada por los sentimientos de tu corazón
y movida por la oración y el servicio,
sepa sostener la fragilidad
y que, en medio del dolor, sea fuente de consuelo,
semilla de esperanza y anuncio de vida nueva.

Amén.

EN TODO AMAR Y SERVIR

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